Turquía, una potencia en el ojo del terrorismo

La paz es una sensación intermitente en Turquía, un país duramente golpeado por la violencia y con una polarización política que ha aumentado el derramamiento de sangre desde 2016. Los responsables de los últimos ataques vienen de varias direcciones y responden a distintos objetivos, por lo que esta nación se ha vuelto una de las víctimas más vulnerables del terrorismo.

Félix R. Gutiérrez Rodríguez / El Político

La política exterior del gobierno turco, comandado por el presidente Recep Tayyip Erdogan, le ha costado nuevos enemigos a la nación euro-asiática, principalmente por sus intervenciones en Siria.  “Erdogan fue uno de los jugadores principales que escogió bandos en el conflicto sirio para acelerar la caída de al Asad en Siria”, aseguró a CNN Fadi Hakura, un experto en Turquía del centro de pensamiento británico Chatham House.

El gobierno de Ankara (Turquía) apoyó a los rebeldes musulmanes suníes, quienes son opositores al gobierno local, desde que empezó una ola de protestas en 2011 contra el régimen del Bachar al Asad, actual presidente sirio y líder alauita. Suníes y alauitas se han enfrentado históricamente en el territorio sirio. Estos últimos llegaron por primera vez al poder gracias al golpe de Estado que propinó en 1970 Hafez-el Asad, padre del actual jefe de Estado sirio.

La administración de Erdogan actualmente tiene dos objetivos en Siria: el Estado Islámico (EI) y las milicias kurdas en Siria (YPG), brazo armado del Partido por la Democracia Unificada (PYD), que es aliado tradicional del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Esta agrupación política es perseguida en Turquía desde 1984 porque pretende la autonomía kurda en ese país.

Fuego a los kurdos

Para el profesor de la Universidad de Graz, en Austria, Turquía pretende en Siria “simular que libra una guerra en contra del Estado Islámico, mientras al mismo tiempo persigue otra meta que es destrozar al PKK”.

Los enfrentamientos entre Turquía y el PPK se mantienen desde 1985 y han causado unos 40.000 muertos. Reaparecieron en julio de 2015, cuando Erdogan puso fin al proceso de paz iniciado en 2013 luego de un atentado suicida en Suruc, un pueblo kurdo dentro del territorio turco, cercano a la frontera con Siria. “No es posible mantener el proceso de paz con quienes amenazan la unidad nacional y la hermandad”, indicó esa vez el gobernante turco durante una rueda de prensa.

“Uno de los problemas con cualquier potencial cese del fuego con el PKK es que es un asunto emocional”, aseguró el investigador del King’s College de Londres y coautor de The New Turkey and Its Discontents, Simon Waldman, en una entrevista a CNN.

Los kurdos son aliados de occidente contra el Estado Islámico / EFE
Los kurdos son aliados de occidente contra el Estado Islámico / EFE

Contra el Estado Islámico

Turquía integra la coalición que lidera Estados Unidos para combatir a los miembros del Estado Islámico (EI) en Siria. Sin embargo, algunos miembros de la oposición turca aseguran que el presidente Erdogan es aliado de la organización terrorista que quiere instalar el califato en el mundo. Aparentemente el gobernante tendría negocios petroleros en la zona con este grupo.

Cemil Bayik, líder del PKK, explicó BBC que Turquía favorece al EI porque ataca a las fuerzas kurdas en Siria para evitar que estas se enfrenten a la organización terrorista más famosa del mundo.

Incluso los kurdos acusaron al gobierno de Ankara de estar vinculado con el EI en el atentado suicida de 2015 contra un poblado kurdo en Suruc, episodio que puso fin a la tregua establecida entre el gobierno y el grupo étnico de Medio Oriente.

El EI ha sido responsable de múltiples ataques terroristas en territorio turco desde 2015. El más escandaloso de los recientes ocurrió el 28 de junio de 2016, cuando tres de sus miembros dispararon contra la multitud y asesinaron a 47 personas en el aeropuerto de Atatürk, en Estambul.

Crisis política interna

La frágil estabilidad política dentro de Turquía se ha traducido en intranquilidad para sus ciudadanos. La amenaza de otra insurrección militar está bien sustentada desde el intento de golpe de Estado que dejó más de 250 civiles muertos en julio de 2016.

Desde el alzamiento armado, el presidente Erdogan emprendió un proceso de depuración en las instituciones públicas, con el cual prometió “un cementerio” para los “traidores” y partidarios de Fethullah Gülen, a quien culpó de haber orquestado el golpe.

Especialistas señalan que fue un error de Erdogan apostar por la represión y un discurso violento, en vez de fomentar la unidad nacional luego de un convulsionado panorama nacional. Para el investigador Simon Waldman, estas acciones debilitaron las instituciones que pueden enfrentarse a múltiples grupos terroristas al mismo tiempo. “Los servicios militares y de seguridad de Turquía se enfrentan a purgas y hay miles de empleados que han sido detenidos, o suspendidos, lo que ha dejado un vacío en su capacidad para enfrentar amenazas terroristas”, sostuvo.

“Como resultado, combatir a dos grandes grupos terroristas al mismo tiempo es una carga increíble. Lo que se necesita para Turquía es un enfoque político pragmático en la lucha contra el terrorismo “, precisó Waldman.

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En medio del conflicto

La ubicación de Turquía, entre Europa y Asia, hizo que su territorio se convirtiera en un centro de fusión cultural por excelencia, aspecto que le ha permitido desarrollar todo tipo de minorías, aunque el Islam sigue predominando entre sus habitantes.

Turquía también comparte 800 kilómetros de frontera con Siria, lugar donde históricamente se han colado recursos y combatientes a la nación fronteriza y por donde entran sus principales enemigos.

“Uno de los principales problemas de Turquía en este momento es que están sentados al lado de una gran guerra civil, donde muchos grupos insurgentes están utilizando su territorio como punto de entrada”, aseguró Raffaello Pantucci, director de Estudios de Seguridad Internacional en el Royal United Services Institute.

Para él, el futuro inmediato de los turcos no es nada alentador: “El ritmo de los ataques está aumentando porque los turcos están enfrentando múltiples problemas en este momento. No solo están viendo ataques del EI, sino también por parte de los otros grupos que alimentan la lucha en Siria”.

Historial de sangre

Los presagios de Pantucci empezaron a materializarse apenas empezó el año. Turquía volvió a ser noticia por otro atentado terrorista apenas el 1 de enero de 2017, cuando un seguidor uzbeko del EI disparó a los asistentes de un reconocido club en Estambul durante una fiesta de año nuevo. El ataque dejó 39 muertos y 69 heridos.

El terrorismo fue la tónica con la cual inició y se mantuvo esta nación el año pasado. Aquí se presenta una lista de los ataques terroristas que vivió Turquía en 2016:

12 de enero: Un ataque suicida de un fiel de EI provocó la muerte de al menos 12 turistas en el centro histórico de Estambul, en la zona turística de Sultanahmet.

17 de febrero: Al menos 28 muertos y 61 heridos dejó un atentado suicida contra un convoy militar turco en Ankara. Las autoridades atribuyeron el ataque al grupo sirio kurdo YPG y a la guerrilla kurda del PKK.

13 de marzo:Un atentado suicida con coche bomba en el centro de Ankara mató a 37 personas y dejó 125 heridos. El grupo armado “Halcones de la Libertad de Kurdistán” (TAK, en sus siglas en kurdo) se atribuyó el ataque.

19 de marzo: Cinco personas murieron durante un atentado en la calle Istiklal, en el centro de Estambul.

7 de junio: El estallido de un coche bomba al pasar un autobús policial dejó al menos 11 muertos en el centro histórico de Estambul. El ataque fue atribuido a la guerrilla kurda del PKK.

8 junio: El PKK volvió a hacer de las suyas en Midyat (sureste), donde otro atentado dejó cinco muertos.

28 de junio: Tres terroristas armados con fusiles y explosivos en su cuerpo dispararon de forma indiscriminada en el aeropuerto de Atatürk, de Estambul, y dejaron 45 muertos.

10 de agosto: La guerrilla del PKK reapareció con dos ataques en distintas provincias del sur de Turquía. El suceso dejó ocho muertos y 38 heridos.

20 de agosto: Un atentado suicida realizado por un menor de edad durante la celebración de una boda kurda en Gaziantep (sureste) dejó al menos 54 muertos. El ataque fue obra del EI.

4 de noviembre: Otro atentado suicida con coche bomba, esta vez en Diyarbakir (suroeste), dejó al menos nueve muertos y más de 100 heridos. Un presunto miembro del PKK fue el responsable del hecho.

24 de noviembre: Murieron dos personas y otras 30 resultaron heridas en un atentado con coche bomba cerca de la sede del gobierno regional de Adana (sur). Se desconoce el autor del ataque.

9 de diciembre: El grupo armado TAK reivindicó un doble atentado en Estambul que dejó 44 muertos y más de 150 heridos.

17 de diciembre: Un coche bomba explotó cerca de un autobús que viajaba en la ciudad de Kayseri (centro) y dejó 14 muertos y 56 heridos. Erdogan responsabilizó al PKK del ataque.

19 de diciembre: Un policía turco de 22 años de edad asesinó al embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, durante la inauguración de una exposición fotográfica. El asesino fue ultimado inmediatamente después de que gritó consignas a favor de la ciudad siria de Alepo. 

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