Cardenal Urosa Savino: Ayudaríamos en un diálogo por Venezuela

Hasta los representantes de Dios saben que a Venezuela le urge una solución más que divina para que retome la tranquilidad que parece haber perdido. Para el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, el gobierno del denominado heredero del ex mandatario Hugo Chávez ha fracasado y debe rectificar antes de que sea muy tarde.

El máximo representante de la Iglesia Católica en el país reconoce que hoy el venezolano vive con miedo, no le alcanza el dinero para vivir y tampoco consigue lo elemental para hacerlo. Savino pide en nombre de Dios y los suyos que los responsables de dar soluciones asuman esta “crisis global muy fuerte”.

—¿Qué análisis hace de la situación que vive el país?

—Hay una crisis económica muy fuerte porque hay una inflación desbocada que hace que todos los precios sean cada vez más altos y por otra parte hay una escasez de productos vitales, de primera necesidad: comida y medicinas. Y también hay una crisis social y de inseguridad pública gravísima por la violencia y delincuencia desatada que lamentablemente el gobierno no ha podido controlar. Estamos en una crisis global muy fuerte.

—¿Qué puede hacer la Iglesia para aportar soluciones a esta crisis?

—Nosotros lo que podemos hacer es seguir anunciando el evangelio de Jesucristo y los 10 mandamientos de la Ley de Dios, enseñándole a la gente el camino de la convivencia, que es el camino del respeto a los demás y el camino de la observancia de la ley. Por otra parte, nosotros estamos permanentemente insistiendo en la necesidad de que el gobierno le ponga coto a la delincuencia, en lo cual lamentablemente ha fracasado. Pero nosotros estamos trabajando, no estamos con los brazos cruzados. Primero, enseñando el camino de la convivencia social y, segundo, exigiendo que el gobierno cumpla con su deber de proteger el patrimonio y la vida de los venezolanos.

—¿Cómo evalúa el trabajo de los poderes públicos venezolanos?

—La Asamblea Nacional está haciendo su papel: indicar un camino de reorientación de la vida social del país a través de una serie de leyes que han preparado pero lamentablemente, y una cosa que es insólita, el TSJ ha declarado que todas esas leyes son inconstitucionales. No entiendo cómo se puede pensar que una asamblea legislativa no tenga ninguna capacidad para hacer leyes constitucionales. Pero en fin, no entraré en holguras en ese caso. Ellos están haciendo su papel pero hay mucha gente que quisiera que la Asamblea fuera mucho más directa y firme en la exigencia de respeto al pueblo venezolano y de que el gobierno cumpla con su deber.

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Con la palabra de Dios de por medio

La crisis económica, política y social a la que se refiere Savino también ha sido declarada por el Parlamento venezolano. Pero  en medio de una incesante lucha entre el Poder Legislativo y la asociación del Ejecutivo con el Judicial, las soluciones a los problemas de los venezolanos parecen congelarse en una disputa política sin salida.

La comunidad internacional ha demostrado su preocupación por la tensa situación que mantienen el oficialismo y la oposición, por lo que han apostado por un diálogo sincero entre las partes para dar con las soluciones que necesita el país. El primer ensayo para este encuentro se realizó a finales de mayo en República Dominicana, donde representantes de la Mesa de la Unidad Democrática y del gobierno nacional expusieron sus demandas a los facilitadores: los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá).

Sin embargo, las agendas de lado y lado no parecen coincidir. Muchos menos cuando sectores de la oposición venezolana insisten en la activación de la Carta Democrática de la OEA y la activación de un referendo para revocar a Maduro este año. Quizás el punto de encuentro sea la fe en Dios.

—¿Participaría la Iglesia como mediadora en un posible diálogo entre oposición y oficialismo?

—Nosotros estamos siempre dispuestos a ayudar a los demás a entenderse pero evidentemente hace falta que las dos partes quieran dialogar, entenderse y llegar a acuerdos que son fundamentales, y el papa Francisco lo ha reclamado y lo ha pedido insistentemente. En primer lugar, debe haber la voluntad política de las partes no para conversar sobre cosas de poca importancia sino para resolver los problemas graves que tiene el país. En segundo lugar, si nos llaman, nosotros estamos dispuestos a ayudar.

—¿Qué opina sobre la suspensión de la visita a Venezuela del canciller del Vaticano, Paul Richard?

—Me parece que fue un gran error del gobierno. El canciller del Vaticano venía en una visita privada y ese rechazo del gobierno a su llegada me parece que es una torpeza porque es como que ellos tuvieran miedo de que la gente pudiera hablar con él. Fue un gravísimo error de política internacional del gobierno venezolano.

—¿El gobierno nacional no quiere diálogo?

—No te sabría decir. Pero sí creo que fue el gobierno que no estuvo de acuerdo con que viniera el canciller.

—¿Cuánto habría ayudado una reunión con el representante del Vaticano?

—No te sé decir. Pero sí creo que fue un error del gobierno porque no era que el canciller venía a cambiar las cosas. Es una gran descortesía impedir la visita al país del representante del Vaticano.

—¿El gobierno nacional respeta a la Iglesia?

—Yo quisiera más bien responder con lo siguiente: el gobierno tiene que cumplir con su deber de asegurar el abastecimiento de la comida y de la medicina del pueblo venezolano, tiene que cumplir con el deber de proteger la vida, la salud y la atención de los venezolanos. Eso es lo que creo que es importante.

—Cardenal, su mensaje para todos los venezolanos…

—Que busquemos siempre a Dios en primer lugar, que busquemos siempre la paz en segundo lugar y, para ello, defendamos los derechos nuestros y los derechos de los demás.

Nota publicada en Cactus 24

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Richard Páez, el rebelde que quiere cambiar la FVF

Fue partícipe de una generación que decidió dejar de ser “La Cenicienta” del fútbol suramericano desde 2001. Hoy, 15 años después, tomó otra decisión no menos difícil: cambiar la estructura del fútbol nacional. Richard Páez, quien dirigió a La Vinotinto que protagonizó “El Centenariazo” (3-0 contra Uruguay) en Montevideo, quiere volver a hacer historia pero ahora en su casa: la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

“El fútbol es como una semilla y hay que darle una estructura”, no dejaba de decir el ex seleccionador nacional durante un encuentro con periodistas de El Nacional este viernes. Su afán por acabar con un “sistema monolítico”, que armó una dirigencia con más de 28 años a cargo de la FVF, lo llevaron a rebelarse y asomar su nombre como un posible candidato para las próximas elecciones del organismo, en marzo de 2017.

Para el también ex director técnico (DT) de Mineros de Guayana, tanto dirigentes como aliados regionales de la Federación “actuán y piensan como un bloque, y nosotros queremos pensamiento libre. Queremos nuevos presidentes en las asociaciones de fútbol si los actuales no quieren cambiar”.

Los responsables de estos cambios, según Páez, son “los más desvalidos”: los representantes del fútbol amateur. “Ellos tienen la llave del cambio estructural, pueden ser los héroes de la generación vinotinto 2017”.

Solo si ellos demuestran disposición de cambio, “El Profe Páez”, como sus dirigidos lo llaman, oficializará su candidatura a la presidencia: “Yo no voy a hacerle el circo a este circo”. Uno de los objetivos del merideño es cambiar el sistema de elección actual, en el cual deciden 71 personas que representan a jugadores y clubes masculinos, pero no a femeninos, futbolistas de playa, árbitros y jugadores amateur.

Para las asociaciones de fútbol de cada estado, el DT también tiene un mensaje claro: “Lo único que yo no les puedo dar es quitarle la dignidad”. Durante la gira nacional que inició en abril, constató las carencias de dichas organizaciones. Aseguró que no perciben un sueldo ni tienen sede propia: “¿Cómo se trabaja ad honorem?”.

Mal de abajo hacia arriba

Cuando las bases del deporte fallan, las categorías mayores no pueden hacer otra cosa que fracasar. Por eso Páez no extraña la debacle de la selección nacional, una situación que, para él, alcanzó los extremos. “Puntualizar los errores es lo peor”, explicó sobre las críticas que llovieron sobre jugadores como Oswaldo Vizcarrondo o Luis Manuel Seijas luego de las derrotas en los partidos de eliminatorias para Rusia 2018.

La ausencia de una preparación verdaderamente profesional se ha traducido en una actitud deportiva pobre: “No es posible que nuestros talentos se diluyan ante jugadores ordinarios”. Además de evidenciar una actitud extra deportiva más preocupante. “La carta me demuestra que estos no son jugadores que quieren ir para un mundial. Esto es permitir que los que tienen un rol trasciendan a otro rol que no les corresponde”, expresó sobre el comunicado firmado por los seleccionados vinotinto contra la FVF.

Por esta razón, la salida del técnico Noel Sanvicente, según él, no fue más que la consecuencia de “un cortocircuito” que se produjo en medio de una relación “tórpida” entre jugadores, directivos y entrenador.

La rebeldía por el cambio

El colmo para el aspirante a la presidencia fue la actitud que el actual titular de la FVF, Laureano González, tuvo al contratar a Rafael Dudamel: “Cuando le dicen (a Dudamel) que no importan los resultados sino renovar, me dolió donde les duelen a todos los hombres”. Eso bastó para que Páez se rebelara contra el sistema.

Desde ese momento, el ex seleccionador nacional se ha encargado de “recoger un descontento que se nota”, para construir una propuesta que tenga tres objetivos claros: organización, infraestructura y autogestión. “Mi idea no es enamorarlos; es hacerlos sentir responsables”, sostuvo.

Para que el fútbol nacional, como él explica, no sea solo el “fuego artificial” que representó La Vinotinto, la FVF necesita algo más que un nuevo presidente; necesita un hombre dispuesto a cambiar las cosas. Richard Páez asume ese reto: “Yo no quiero ganar esto como una campaña electoral; quiero cambiar verdaderamente la estructura de nuestro fútbol”.

Nota publicada en El Nacional 

José Visconti, una sonrisa al servicio de Dios

Entre el periodismo y la religión
José Visconti, una sonrisa al servicio de Dios
Dos diagnósticos de cáncer nunca vulneraronsu fe, acompañó a Juan Pablo II en su viaje por toda América Latina y dedicó su último libro al papa Francisco. Tiene 67 años de edad, 44 de casado y toda una vida siendo “testigo del evangelio”

Félix R. Gutiérrez Rodríguez | @felixgr71

Si Jesús de Nazaret hubiera sido periodista, se habría parecido mucho a José Visconti. Este veterano de los medios de comunicación soñaba con convertirse en el primer papa latinoamericano de la historia, pero los deportes, la televisión y los micrófonos inclinaron el camino hacia su otra gran pasión: el periodismo. Actualmente se dedica tiempo completo a dar clases en la Universidad Católica Santa Rosa (Ucsar), en la misma sede donde hace más de 50 años se formó en la fe cristiana y aprendió a “hacer de cada día un obsequio para El Señor”. ¿Cómo? Con una sonrisa que siempre la saca de jonrón.

En el jardín de esta casa de estudio inmersa en la parroquia La Pastora, en Caracas, Visconti, siempre atinado en su vestimenta: corbata, saco y zapatos pulidos, suele sentarse en algún banquito para conversar por largo rato con todos los estudiantes que se le acercan. “Es el rockstar de la universidad”, suelta su alumno Juan Da Ponte. Sus pláticas abordan todo tipo de temas, pero siempre llevan de aderezo “la palabra de Dios”.

Así empezó este hombre sus andanzas por el mundo: desde chiquito jugaba a dar misa y, en vez de imaginarse como policía, bombero o doctor cuando fuera grande, se veía en unos años con sotana y leyendo la biblia. Quizás porque fue un acto de fe lo que hizo que sobreviviera a un diagnóstico médico fatal para la época: estenosis pilórica, una lesión obstructiva del músculo del píloro que impide el paso de alimentos entre el estómago y el intestino delgado. Encomendado al Nazareno, ese bebé nacido el 30 de diciembre de 1948 protagonizó la primera piloroplastia exitosa realizada en el país, y de allí en adelante, “púyalo, que no vienen carro”, como dice él.

Los primeros pasos

Sus deseos iban encaminados cuando decidió ingresar al Seminario Interdiocesano de Caracas, en la misma casa donde hoy da clases de periodismo a los estudiantes de la Ucsar. Su madre, María Teresa Heras, y su padre, Rafael Visconti Seijas, se ilusionaron con la idea de tener a un sacerdote en la familia, hasta que, siete años más tarde, Visconti conoció un nuevo amor, y no precisamente a su esposa, María Teresa País. “Yo lo encontré afuera; no fue que lo saqué”, aclara ella entre risas sobre los rumores que la apuntan como responsablede ese cambio. Si hubo un culpable porquitarle el hábito, ese fue el periodismo.

“Yo quería ser corresponsal de guerra”, explica Visconti, quien para ese entonces fue testigo del boom mediático de la guerra de Vietnam. Por eso ingresó a la escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde se enamoró perdidamente de la mujer de quien actualmente sigue enamorado. Allí, la persistencia de José y la disciplina de María Teresa se conjugaron para dar inicio a una relación que lleva 44 años con la bendición formal de la Iglesia. Su esposa cuenta que aunque al principio le daba larga a aquel “muchacho disperso”, terminó cediendo ante sus encantos. “Es muy insistente. Lo que no le sale bien puede repetirlo 60 veces”, comenta su compañera de vida y también de profesión.

Visconti recuerda que el gran empujón hacia los medios de comunicación se lo dio su padre de carrera, Héctor Mujica, primer director de la Escuela de Periodismo de la UCV. Así empezó en el diario La República, donde se aproximó a su afán de ver accidentes, en la fuente de sucesos. De allí emprendió un camino por muchas de las grandes casas editoriales del país: La Verdad, El Nacional, El Universal y el Diario de Caracas. De este último periódico rescata uno de sus momentos más maravillosos cuando fue jefe de Deportes. Pero el encanto duró hasta 1995, fecha límite para el mítico tabloide caraqueño.

Llegó, “deportivísimos amigos”

Aunque se cerró una puerta, se abrió otra. La pantalla chica le ofreció un medio con el que consolidó su carrera y llegó al corazón de millones de venezolanos: Meridiano Televisión. Durante la década de los 90 y la primera década de los 2000, Visconti fue la imagen viva del canal de los especialistas en deportes. Era común ver al carismático periodista deseándoles buen apetito a sus “deportivísimos amigos” en las ediciones meridianas del noticiero, o refiriéndose a sus “súper Leones del Caracas” cuando hablaba de béisbol venezolano. ¿Cómo olvidarsus publicidades cada mundial de fútbol? “Si no es Panini, es chimbini”, rezaba la frase que llevaba a todos los televidentes a comprar este álbum de barajitas.

Sin embargo, la magia del hombre que la sacaba de jonrón fue diluida por las demandas de los tiempos modernos. Los trucos y la vitalidad de aquel señor de traje parecían que ya no llenaban los intereses de los nuevos directores del canal y progresivamente fue marginado. Finalmente renunció ante los infortunios de quienes aún considera su familia. Como el propio Jesús, también tuvo quienes le dieron la espalda. “Yo soy de las que cree que el segundo cáncer se lo debe al Bloque de Armas (empresa encargada del canal)”, confiesa su esposa María Teresa.

Visconti fue diagnosticado con cáncer de próstata tras su salida de Meridiano. La terrible enfermedad lo visitaba por segunda vez en su vida: luego de superar un tumor maligno de piel, tenía que enfrentar otro diagnóstico crítico en la nobleza de su cuerpo. Pero “fue un gran camino para encontrar a El Señor”, expresa este devoto.

“Él nunca le dio a eso un tono trágico”, asegura su hijo mayor, Armando. La enfermedad pasó a segundo plano cuando se enteró de que iba a ser abuelo. Aferrado a esa prédica del apóstol Pablo que dice: “Yo completo en mi cuerpo lo que le falta a la pasión de Jesucristo”, y a las manos milagrosas del doctor Nicolás Medina, Visconti superó esta gran prueba para luego recibir un regalo mayor: su primer nieto, Juan Pablo, como el antiguo papa. No podía llamarse de otra forma.

“No me alcanzará la vida para entenderlo ni comprenderlo”, admite Visconti cuando se le pregunta sobre Juan Pablo II. Inolvidable es para él cuando lo conoció en su visita a Venezuela en 1985 y 11 años después fue seleccionado como parte de la comitiva oficial que acompañó al papa por toda América Latina. “Uno de los regalos más bellos de mi vida”, esboza Visconti con una mirada de júbilo.

Hágase tu voluntad, Señor

De “el papa bueno”este periodista aprendió a tener una fe inquebrantable para aceptar los dictámenes de Dios y ser cada vez más digno de su palabra. Aunque dice que se encuentra en “un paréntesis porque no hay canales disponibles”, si su Señor lo dispone, le gustaría “volver a la televisión”.

Su esposa, María Teresa, cree que la salida de Visconti de los medios de comunicación fue forzada: “Él tenía todavía mucho para dar”. El regocijo de los salones de clase no es el mismo que le dejaban la pantalla ni los micrófonos porque “la docencia es algo sobrevenido para cualquier profesional. Ningún periodista se forma para formar”, como opina su hijo Armando.

El mayor de los Visconti País confiesa que si bien han llegado ofertas recientes de algunos canales de televisión, no se parecen a su papá porque implican que empiece desde cero, como productor independiente: “Él no va a hablar de negocio ni de plata porque ni sabe, ni quiere ni le interesa”.

Hoy día Visconti aplica la máxima que su padre siempre le recordaba: “No es querer hacer todo lo que uno quiere, sino querer todo lo que uno hace”. Por eso agradece las oportunidades que Dios le puso en el camino. Confiesa sentirse estupendamente formando a los periodistas del futuro, y hasta tuvo tiempo para escribir su libro Francisco, el papa de los pobres, una obra publicada en 2014 que resume parte de la vida del actual sumo pontífice.

Sigue firme pese a los problemas de salud que aún le coquetean, “siempre mirando a través de los ojos y el corazón de Dios”. Para él, su misión en la vida no ha cambiado: “portarme bien con la gente, ayudar a los demás y ser un testigo del evangelio”. De lunes a viernes, trabaja; sábado y domingo, comparte con la familia. La mayoría de sus horas pasan entre oraciones, libros y jóvenes. “Su vida es escribir de deportes”, confiesa su esposa, y él guarda la esperanza de volver a hacerlo antes de despedirse de este mundo. Cuando El Señor así lo disponga, José Visconti quiere que lo recuerden como se siente: “Un hombre que siempre fue feliz”.

 IMG_0338.JPGNota realizada para una actividad universitaria 

Venezuela, un país repleto de serpientes y sin prevención

Panorama nacional
Venezuela, un país repleto de serpientes y sin prevención
El primer teniente de los bomberos del INEA, Luis Contreras, explica que en un país tropical debe existir una cultura que permita la mejor convivencia entre los seres humanos y estos animales

Félix R. Gutiérrez Rodríguez / @felixgr71

El primer teniente Luis Contreras tiene más de 15 años estudiando los casos de ataques de serpientes en Venezuela. Después de la tragedia de Vargas, en 1999, este bombero del INEA advirtió sobre la necesidad de tener centros de salud preparados para atender estos casos. Actualmente viaja por todo el país repartiendo sueros antiofídicos, el único antídoto que salva a las víctimas de la muerte.

“En Venezuela no hay sitio donde no haya serpiente, salvo en los páramos altos”, explica este especialista empírico, que dice que la mayoría de los médicos no están formados para asistir mordeduras de serpientes.

Por esta razón, es enfático con el tratamiento para estas emergencias: “Lo importante es suministrar el suero lo más rápido posible”. Un consejo que debe estar muy presente en este país, “el segundo del mundo con el mayor número de emponzoñamiento ofídico”.

Lea la nota completa aquí

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Luis Contreras, un bombero que salva de serpientes

Héroe anónimo
Luis Contreras, un bombero que salva de serpientes
Es el único bombero del INEA que viaja por todo el país, advirtió a las autoridades regionales del riesgo de mordeduras que existiría en Vargas luego del deslave y, como no le hicieron caso, decidió viajar por toda Venezuela llevando él mismo los sueros antiofídicos a las víctimas

Félix R. Gutiérrez Rodríguez / @felixgr71

Más de 15 años salvando vidas tiene el primer teniente Luis Contreras. Este bombero del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (INEA) no sale a ningún lugar sin su uniforme de servicio. Asegura que no tiene destino fijo: puede desayunar en Barquisimeto, almorzar en Caracas y cenar en Cumaná. Lo importante para él es llegar a tiempo al lugar de las emergencias. En sus manos siempre lleva unos frascos de cinco centímetros que contienen un líquido transparente que marca la diferencia entre la vida y la muerte de quienes son mordidos por serpientes: suero antiofídico.

“Yo he llevado los sueros a esa gente que a veces no tiene cómo llegar al hospital de una ciudad”, expresa este zuliano que desarrolló una afición especial por estos reptiles cuando trabajaba en los bomberos del municipio Sucre, en Caracas. Allí conoció al teniente Florencio, quien lo enseñó a perder el miedo que les tenía a dichos animales.

Contreras tiene diariamente un compromiso ineludible con los venezolanos: “Cuando me llega una llamada, pareciera que me transformara y en lo único que pienso, así sea 24 o 31 de diciembre, es en salir para salvar vidas”.

Lea la entrevista completa aquí

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Entrevista imaginaria a Héctor Mujica

Un comunista amigo de todos

Héctor Mujica: “Yo seré periodista toda mi vida”

El primer presidente del Colegio Nacional de Periodistas compartió con Charles Chaplin y Ernesto “Che” Guevara. Por su casa desfilaron todo tipo de personalidades, enfrentó el régimen de Marcos Pérez Jiménez, fue candidato a la banda presidencial y hasta se ganó el permiso de entrar a Miraflores sin corbata

Félix R. Gutiérrez Rodríguez / @felixgr71

Basta con entrar a su biblioteca para intuir el mundo de este personaje. Cientos, quizás miles, de libros abarrotan los estantes de madera en este búnker literario de su casa ubicada en la segunda avenida con quinta transversal de los Palos Grandes, justo al frente del Colegio Schonthal, en Caracas. Su chinchorro de siempre se atraviesa en el mosaico de su literatura políglota y en su escritorio permanece intacta su máquina de escribir. El sonido de las teclas de esta vieja Olympia trasladan a cualquiera a esas noches cuando Héctor Mujica desahogaba con sus palabras a políticos, escritores, embajadores, cantantes, músicos o cualquier estrella de la época entre los años 40 y 90. No podía faltar un vaso de güisqui bien frío para imaginar una conversación con este periodista caroreño que embriagó al mundo con su simpatía y sabiduría.

Dicen que usted es como El libro gordo de Petete

Mujica sonríe con picardía y toca su nariz aguileña. Como si un oso frontino se ciñera a una silla y vestido con su larga pijama de cuadros, toma asiento. Agita un poco su trago y empieza la tertulia con excelente dicción y con ese vozarrón que muchas veces invadió las aulas de su querida alma máter, la Universidad Central de Venezuela (UCV).

—No pretendo serlo pero mi vocación me obliga a estar informado. La sabiduría es uno de los dones que hacen a un periodista y yo seré periodista toda mi vida.

¿Qué añora del periodismo que se hacía en sus tiempos?

—La rigurosidad, investigación y empeño de quien ejerce el oficio. Ser periodista era una labor de prestigio porque uno tenía la responsabilidad de informar pero lo hacía con ética, gran sensibilidad social y sobre todo humanismo. Actualmente la gente hace periodismo empírico y son ellos los que pretenden determinar los hilos de una sociedad a través de unos medios de comunicación cada vez más viciados. Solo los periodistas que tienen una ideología, una cosmogonía, una concepción del mundo y de la vida y un firme concepto de la moral pública, superan la condición de alienados o deificados y de instrumentos de un conjunto muy grande de factores de orden económico, político y social.

—¿Qué opina de los denominados “comunicadores populares”?

—Una aberración para la profesión. Una cosa es darle al pueblo acceso a la formación académica y en valores y otra cosa es degradar el oficio hasta la banalidad e incapacidad de los marginados. Si al periodismo como idea le siguió el periodismo como mercancía, ahora apareció un periodismo ignorante. La democracia no funciona si no se hace a los ciudadanos conscientes de sus derechos y si estos no entienden cómo ejercerla correctamente.

—¿Se perdió la democracia en Venezuela?

—En algún momento se tuvo un ápice de ella pero faltó desarrollarla, se diluyó progresivamente. Los partidos políticos de siempre, Acción Democrática, Copei y el mismo PCV (Partido Comunista de Venezuela) perdieron conexión con el pueblo y se segmentaron en intereses ilógicos y acciones mezquinas. Estos son los errores que ahora el país está pagando.

—¿Se refiere a los gobiernos de Chávez y Maduro?

Más de una vez advertí sobre el desastre económico en el que desembocaría tanta charlatanería junta si no había capacidad para entender las necesidades del país. Las promesas de un hombre democrático, porque así se vendió Chávez en un principio, derivaron en demagogia y un autoritarismo militar más que lamentable. Y el desastre de su gestión cayó en manos del grupúsculo más radical e incapaz de su proyecto.

—Pero este dice ser un gobierno de izquierda, de donde usted viene…

—¡Carajo! Ser de izquierda significaba en mi época estar realmente al lado del pueblo, de los más necesitados, de las masas que padecen los estragos de una cúpula burguesa, para que progresen en anchas. Pero ahora la burguesía parece estar más del lado izquierdo que del otro. Es inconcebible el discurso precario, descoordinado y falaz del presidente Maduro ante un país desamparado. Si a Chávez había que ponerle un condón en la boca, a Maduro hay que ponerle dos o tres más.

—Aunque recibieron un primer golpe en 17 años: la Asamblea Nacional ahora es de la oposición…

—A buena hora. Todo episodio democrático se celebra porque es el dictamen del soberano y, si se marcó la transición, los únicos responsables de ejecutarla son los mismos venezolanos. La gente decidió que hacía falta escuchar otra voz, otra propuesta, otra solución. El Congreso siempre ha sido el espacio donde se exponen los verdaderos problemas de la gente y de allí salen parte de las soluciones.

Mujica no quita la mirada de encima. Sus pupilas azabaches se fijan en su interlocutor para dejar bien claros sus mensajes. Contundente. Así era él cuando tomaba la palabra en el Congreso Nacional, donde defendió las causas del PCV (1959-1964) y del partido Unión Para Avanzar (1969-1974).

—Fue hasta candidato presidencial pero dicen que se arrepintió de la política

Para mí, ser gobierno no es clientelismo. Hasta 1992 estuve con el PCV. El partido en Venezuela se fue alejando de las demandas universales de libertad y cayó en el dogmatismo y la falta de comunicación. Terminó convirtiéndose en una secta, un vuelco muy fuerte y violento considerando la pluralidad y amplitud con la que había nacido en el país entre los camaradas. Pero yo me retiré con la frente en alto y el ineludible compromiso de seguir haciendo lo que más me apasionaba: informar, enseñar y generar cambios, hacer periodismo. Seguí firme a mis principios. Creo lo que digo y digo lo que digo.

—Cuando el régimen de Pérez Jiménez, solía jugarse como compadre con Pedro Estrada (director de la Seguridad Nacional) y terminó siendo castigado por su gente ¿Fue esta otra decepción para usted?

—Recuerdo que me amarraban, me montaban sobre un rin, me golpeaban, me sangraban los pies, me partieron la columna y yo todavía no tenía nada qué decir. Estrada fue mejor hombre que político. Entiendo que simplemente estaba cumpliendo un rol. Pues yo también tenía un rol y estaba muy claro en mis principios. Después de eso vino el exilio a Chile e infinidades de experiencias que me sirvieron para aprender a hacer periodismo y política.

—¿Qué le recuerda el nombre de Daniel Colmenares?

—Uno de mis verdugos. Un hombre muy atormentado y despiadado. No entiendo cómo un hombre puede hacerle tanto daño a su semejante. Lo entrevisté después de que me liberaron y no sé si encontré arrepentimiento, pero sí era una persona distinta.

—¿Después de salir le quedó más tiempo para compartir con su familia?

Tiempo siempre hubo y, aunque poco, procuraba que fuera de calidad. A mis cuatro hijos, desde María Fernanda hasta Andreina, independientemente de que fueran de madres diferentes, les di todo por brindarles la mejor calidad de vida. Viajamos, aprendimos y crecimos juntos. Mi familia, el hogar, constituyeron siempre mi felicidad.

Su hija María Fernanda dice que no bailaba muy bien, pero sí que cantaba muy bonito

Mujica suelte una carcajada zumbadora y después se toma un trago de güisqui. Se levanta rápidamente y da una vueltica al compás creo que de un bolero, que tararea:

—Lo importante es no dejar de bailar. La música siempre es necesaria para llevar a buen término los compromisos de la vida. Me reparto entre la música clásica y la tonada larense. Ambas me tranquilizan, ambas me ponen de buen humor.

—¿Qué significaba Carora para usted?

Mi casa, mi terruño. Allí nací para el mundo, allí me comí mi primera arepa con suero y heredé el vicio para siempre.

—¿Y París?

Mi otra casa. Un lugar único en el mundo, una cultura exquisita, una comida suculenta, pura gente apasionada. Allí me enamoré una y otra vez. ¡Inolvidable París!

—¿Qué sintió luego de los recientes atentados en la capital francesa?

Un desgarro en el corazón. No concibo un mundo tan despiadado. No entiendo qué está haciendo el hombre por el hombre. Manchar de sangre a París es como clavarle un puñal a la madre de los amores. Mi pensamiento sigue estando con su gente y terminé tan afectado como ellos.

Mujica vivió gran parte de su vida en París, donde cursó estudios de postgrados en psicología, confirmó que los besos más largos del mundo se dan en la Torre Eiffel y aprendió a dominar el francés. Aparte de esta lengua romance, el profesor universitario leía muy bien en inglés, hablaba ruso y le gustaba parlar en italiano. Pero como el español no había idioma alguno, aseguraba este apasionado de las letras.

—Su hija Claudia dice que usted peleaba más la sintaxis que los novios y que en su casa había discusiones por las comas y los puntos

—¡Por supuesto! Para vivir bien, hay que escribir y hablar bien. No te olvides de una cosa. Que yo, además de comunista, soy escritor y periodista. Los escritores y los periodistas vivimos del lenguaje, utilizamos el lenguaje, ordeñamos palabras diariamente.

—¿Cuánto tuvieron que ver Neruda o García Márquez en ese afán de escribir bien?

—Fue una necesidad hasta innata, diría yo, pero hay mucho de ellos. En Chile coincidí con Pablo Neruda, y Gabo fue el padrino de la boda de mi hija María Fernanda. Ambos fueron ejemplos de esa escritura exquisita que mantiene vivo el buen español y ambos fueron grandes amigos.

—Pero su lista de amigos fue larga y de todos los colores…

—Afortunadamente en la vida acumulé experiencias que me llevaron a coincidir con nombres de talla universal: Charles Chaplin, Daniel Santos, Rómulo Betancourt, Renny Ottolina, Carlos Rangel, Sofía Ímber, el Che… Con muchos de los del patio y los de afuera se creo una bonita camaradería.

—¿Se considera simpático?

—Soy sincero. Simplemente soy como soy. A mí me gusta escuchar al otro, entenderlo y conocerlo. Aceptar al de al lado es el primer paso para formar una mejor sociedad.

—¿Y bien vestido?

—¡Claro! —Expande sus pobladas cejas y suelta una sonrisa— Hay que estar siempre buenmozo y perfumado. Si no es así, no salgo de mi casa. —Golpea con su puño el escritorio.

—Pero una vez hasta lo dejaron pasar sin corbata a Miraflores

—Privilegios que uno se gana con el oficio. Una vez que reconocen tu trabajo, todo vale.

—Tuvo fama de mujeriego. Dicen las malas lenguas que dejó más de una enamorada en la UCV

—¡Mis encantos tengo! —Lanza una carcajada— Es que yo estaba metido en política y al que hacía política siempre lo miraban más. Creo que ese era mi caso.

—¿Cómo era la UCV en la que usted estudió?

—El fortín de las ideas. Un campus no con las dimensiones de ahora pero repleta de los virtuosos de la época. La mejor universidad del país y la más cercana a su realidad. La UCV fue también mi casa, me abrió los ojos y me hizo un hombre útil para la sociedad.

—¿Qué piensa de la UCV de ahorita?

—Se congeló en el tiempo y se desangra como el país. Da dolor ver tanto despilfarro de juventud en sus aulas y tanta negligencia de sus dirigentes. La casa que vence la sombra parece resignada a vivir a oscuras. Vergüenza debería darle al gobierno nacional tener a este bastión insigne de la educación sumergido por el capricho de unos pocos delincuentes que desaprueban la formación, la academia.

—¿Hay esperanzas de mejorar para la universidad y para el país en general?

—Siempre que haya pueblo consciente, habrá necesidades de cambio. Venezuela es amplia, profunda, y tarde o temprano, sus ciudadanos la entenderán y empezarán a transformarla. Este país vale lo que vale su gente.

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Nota realizada para una actividad universitaria 

Richard Blanco, político y padre con P mayúscula

Richard Blanco, diputado reelecto en Distrito Capital
Político y padre con P mayúscula
El candidato de Caracas con más votos en las elecciones parlamentarias tiene dos hijos que han seguido sus pasos en el partido Alianza Bravo Pueblo. Ambos han heredado los valores de un hombre que fue boy scout, bombero, monaguillo y preso

Félix R. Gutiérrez Rodríguez / @felixgr71 
Perfil realizado el 20 de diciembre de 2015

El próximo 27 de diciembre Richard Blanco estará de cumpleaños y, como ya es costumbre, celebrará junto con los más necesitados. Desde que vive de la política, el caraqueño comparte un gran almuerzo con los indigentes de la ciudad. Sin embargo, para 2015, también quiere apagar las velas acompañado de sus hijos. Son a ellos dos, Richard Humberto y Andreína, a quienes hoy dedica su reelección como diputado y el cambio por el que Venezuela votó el pasado 6 de diciembre.

Para el actual presidente del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP), el triunfo de los 112 diputados de la Unidad en las elecciones parlamentarias significa “un gran compromiso” con “un país lleno de frustraciones”. Las mismas que lo llevaron a emprender su carrera como benefactor social hace más de 25 años.

“Es un luchador nato que viene de los estratos más bajos”. Así lo define el concejal metropolitano de Caracas, Alcides Padilla, su viejo compañero en contiendas políticas cuando militaba en la dirigencia juvenil de Acción Democrática, partido que lo formó.

Desde que tiene uso de razón, Blanco ha ayudado a los más desafortunados. Su madre, Hilda Cabrera, recuerda cuando, siendo un pequeño de 6 años de edad, descuadraba las bolsas del mercado de la casa para, a escondidas, entregárle algunos productos a una señora que siempre pedía para comer.

Esa solidaridad es la misma que hoy pregonan sus hijos, quienes confiesan haber aprendido de él la transparencia y constancia con la cual se debe trabajar para ser mejor persona y construir una mejor sociedad. “Yo soy un trabajador a tiempo completo”, exclama Blanco.

Andreína, la hija mayor, reconoce que aunque su papá tiene un compromiso perenne con la gente, siempre está disponible para su hermano y para ella. Por eso Blanco nunca apaga su celular, esa herramienta que lo mantiene alerta las 24 horas. “Casi todos los días nos vemos, pero es un hábito encontrarnos religiosamente para almorzar los sábados y domingos. Ahora que vivo fuera del país, eso es lo que más extraño”, expresa la licenciada en Estudios Internacionales radicada en Argentina.

Sin embargo, no es la primera vez que Andreína está lejos de su padre. En 2009 una decisión política los mantuvo separados casi un año. El prefecto de Caracas para ese entonces fue detenido por supuestas agresiones a un funcionario de la Policía Metropolitana y pagó condena en la cárcel de Yare, donde él mismo explica que conoció un monstruo desde adentro: “Siempre he escuchado que la cárcel es un reflejo de cómo está el gobierno. Pues en Venezuela es un desastre: no se come bien, la comida es putrefacta. Es un sistema de hacinamiento donde se tratan como perros a los seres humanos”.

Haber estado preso “por unos delincuentes de cuello rojo rojito” no detuvo a Blanco: en abril de 2010 volvió a las calles, donde siempre ha estado para ganarse la voluntad del pueblo. “Yo siempre digo que allí (en la cárcel) entró un Richard Blanco honesto, que luchó por el país, y salió un Richard Blanco un poco más preparado”, sostiene un hombre que vivió una situación similar a la que hoy pasan los políticos Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma.

Pese al castigo del gobierno del expresidente Hugo Chávez, el actual parlamentario no guarda rencor, una cualidad que destaca su hijo y asistente personal, Richard Humberto. Él afirma que aunque su padre suele molestarse muy seguido, esto le dura muy poco: “Es cero rencoroso”.

Para Blanco, “cuando uno no ha cometido un delito, se llena de indignación pero también de fortaleza para seguir luchando”. Por eso no le da “culillo” reclamar y hacer valer los derechos de su gente, como lo hará en la próxima Asamblea Nacional a partir del 5 de enero de 2016.

“Todos hemos dado una lucha titánica por el país. Todos vamos en la misma dirección. Si no defendemos la situación, estamos mal”, expone el diputado electo por la circunscripción 5 de Distrito Capital y el más votado en toda Caracas.

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Forrado en su chaqueta vinotinto de ABP y cómodamente sentado en su escritorio de madera, Blanco afirma que los cambios en el parlamento llegarán “independientemente de que brinquen, salten o salgan a las calles. Yo les recomiendo (a los funcionarios del gobierno) que se tomen unas valerianas, que acepten que perdieron y que la mayoría es otra”.

Una Ley de Amnistía, proyectos económicos para solucionar el desabastecimiento, la entrada de los medios de comunicación social a la Asamblea y tanto el respeto a la intervención de todos los diputados como a la representación de la minoría serán parte de las acciones de la nueva mayoría parlamentaria.

Pero antes de dar los primeros indicios de cambio en el país desde el Capitolio Federal, Blanco espera disfrutar de lo que queda de 2015 como siempre: con su gente y comiendo hallacas. “Recibimos el año todos en familia. A veces hasta va mi exesposa con su esposo y lo disfrutamos como todos los venezolanos”, cuenta el diputado desde su tranquila e impecable oficina: un cuarto frío como el color de sus paredes y adornado con el pabellón nacional y la bandera del partido que hoy preside.

En su casa también reina la tranquilidad hasta que él decide tomar un cuatro y ponerse a charrasquear, algo que disfruta hacer en sus ratos libres. Blanco es admirador confeso del llano venezolano y su música tradicional, especialmente de Reynaldo Armas, “pero también le gusta el vallenato. Es muy pachangoso”, advierte su hija Andreína.

Aparte de tocar cuatro, Blanco aprendió a hacer nudos de todo tipo cuando fue boy scout, a rezar durante su época de monaguillo y a dar los primeros auxilios cuando perteneció a los bomberos juveniles. Aunque es católico y socialdemócrata, entiende que en el mundo hay para todos los gustos, olores, colores y sabores: “He tomado Coca cola, Pepsi Cola, Manzanita, Frescolita, Uvita, Chinotto y Piñita”.

El único defecto que tiene, según Andreína y Richard Humberto, es que prefiere el barco que el león: es fanático de Navegantes del Magallanes, mientras que sus hijos apoyan al eterno rival, Leones del Caracas.

Pese a las diferencias deportivas, los Blanco forman un equipo en otro campo: la política, donde pretenden siempre jugar limpio y en beneficio de los más necesitados.

El presidente de ABP asegura disfrutar la política como la vida misma, porque es “un instrumento verdadero, cuando se hace con cariño, de los requerimientos del pueblo. Sufro y vivo porque vengo de abajo. Yo nací en Lídice, La Pastora”.

Con sus casi 1,90 metros de estatura, el diputado reelecto espera seguir estando a la altura de los compromisos. A punto de rebasar los 50 años, cree que no existe fecha de vencimiento para seguir luchando por cambiarle la cara a una patria golpeada. “La gente sabe quién es Richard Blanco. Yo soy un trabajador a tiempo completo, tengo 25 años en la administración pública, fui el último prefecto de Caracas y he dejado huella en el país”, repite un hombre que, cuando hace política, lo hace de corazón, lo hace “con P mayúscula”.

Nota realizada para una actividad universitaria 

“Ramos Allup se fumó una lumpia pensando que era un cigarro”

Elizabeth Torres es miliciana, guía del Cuartel de la Montaña y chavista “hasta los tuétanos”. Afirma que, aunque aceptó el golpe de las pasadas elecciones parlamentarias, no admite una burla como la que protagonizó recientemente el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup.

La guardiana de la capilla “Santo Hugo Chávez” del 23 de enero cree que la expulsión de los retratos de su “Comandante Eterno y Supremo” y de Simón Bolívar del Palacio Federal Legislativo es una falta de respeto para todos los revolucionarios.

Torres no entiende qué pasó el 6 de diciembre, pero sí tiene claro que el pueblo que “montó” a los diputados opositores en el nuevo parlamento también los puede “bajar” si se equivocan. Y para ella, comenzaron equivocándose.

¿Qué le han parecido las recientes acciones de la Asamblea Nacional?

Lo que hizo ese presidente de la Asamblea es una falta de respeto y una inmoralidad porque Chávez no es prócer pero es una persona amada por el pueblo y si ellos están allí es porque los eligió un pueblo. Lo primero que dijeron, si ganaban, fue que no iban a irrespetar a nadie, a burlarse de nada e iban a hacer las cosas bien. Entonces ¿por qué carrizo hacen las cosas mal? ¿Por qué tienen que sacar las fotos del Comandante diciendo que eso no es un cementerio? Todos estamos claros de que eso no es un cementerio; es la Asamblea. Pero ahí tienen que estar las fotos del Comandante Supremo y Eterno porque él fue nuestro segundo libertador, porque él nos abrió los ojos y nos enseñó por dónde teníamos que ir. Son simple y llanamente unas fotos, ¿qué tanto daño les hacen unas fotos? Esas imágenes están allí porque ellos dos son amados por el pueblo, son libertadores.

¿Si el pueblo votó por esta nueva mayoría parlamentaria, estas acciones no representan los deseos del pueblo?

No. Si ellos hicieran valer los derechos del pueblo no hubieran sacado la foto del Comandante ni la de Bolívar, porque esas son del pueblo.

Henry Ramos Allup alega que ordenó sacar la imagen de Bolívar porque ese no es el retrato clásico de El Libertador…

Ese es el mismo Libertador solo que nosotros teníamos una imagen errónea de él. El verdadero rostro de Bolívar es este; no esa imagen de ese hombre jipato, todo flacucho. Él era como está ahora actualmente. Por tanto hay que respetarla porque ese es un símbolo patrio, un símbolo del pueblo.

¿Cuál es su mensaje para Ramos Allup?

Que respete porque a usted (Ramos Allup) lo montó un pueblo y así como lo montó un pueblo, así mismo lo baja. Está bien que ellos ganaron porque los eligió un pueblo que lo decidió a última hora, no sé cuál fue su motivo y no soy Dios ni juez para juzgar a nadie. Yo les pido que hagan las cosas bien, que no empiecen haciendo las cosas mal porque ellos prometieron que no iban a faltarle el respeto a ninguna de esas cosas y mira cómo empezaron. Allup se fumó una lumpia pensando que era cigarro.

¿Qué pasó el 6 de diciembre?

Yo honestamente no sé. No entiendo. No me cabe en la cabeza que la Asamblea se haya perdido. Pero todavía quedamos un pequeño grupo aunque no tan pequeño, que seguirá luchando para que las cosas se hagan bien. Vamos a enseñarle a Ramos Allup a respetar las cosas del pueblo porque el Comandante y Bolívar son del pueblo. A nosotros nos enseñaron a respetar lo que un pueblo decidió no se sabe por qué.

Ahora al chavismo le toca ser oposición en la Asamblea. ¿Empezó bien?

Tenemos que adaptarnos a ellos pero ellos también tienen que adaptarse a nosotros. Aunque seamos minorías, tienen que respetar nuestras decisiones. Pero el error más grande que cometió ese señor (Ramos Allup), vuelvo y repito, fue sacar la imagen del Comandante y la imagen de Bolívar de la forma tan dantesca como lo hizo, que rompió las fotos. Ese es Bolívar, nuestro libertador y también libertador de él y de su pueblo. Allup no nació solo: él viene de un padre y una madre. Aunque creo que, si están en el cielo, deben estar bien avergonzados de tener la clase de hijo que tiene. Una persona seria no hace lo que él hizo ni tampoco dice eso de que iba a quitar esos pedevalitos y esos mercalitos que vendían pollitos. Esos son los que surtieron también a su pueblo, a su gente de su lado. O me vas a decir tú que ellos no vienen a Pdval o a Mercal.

¿Existen dos pueblos distintos entonces?

No. No hay dos pueblos distintos. Lo que hay aquí son gobernantes distintos. Porque pasa que vienen de aquel lado para comprar acá así como vamos nosotros para el este a comprar. Aquí no se habla ni de pueblos ni de bandos sino de gobernantes. Uno de ellos tiene una conciencia muy limpia, que es mi presidente Maduro, y otro tiene una conciencia muy sucia, porque él no puede luchar contra Maduro ni puede estarle pidiendo seis meses. No.  El presidente está aquí hasta el 2021; no cuando él quiera, porque el pueblo no se lo va a permitir.

La oposición decía que representaba un cambio. ¿Venezuela cambió el 6 de diciembre?

Claro que cambió. Ellos ofrecieron algo y no lo están cumpliendo. Los ilusos que se dejaron embaucar por el estómago o por dinero hoy están pasando por las mismas necesidades y sufrimientos que estamos pasando nosotros.

Si el pueblo estaba sufriendo, ¿será que se equivocó el gobierno y por eso la gente votó en su contra?

No. El gobierno no se equivocó; sigue haciendo lo mismo: están llamando a gente para entregar viviendas y mil cosas. Y no es porque lo hayan ofrecido sino que el gobierno sabe quiénes son los más necesitados porque este es un gobierno de calle, pero estas personas no. Los que votaron pensaron que  si ganaba la oposición no iba a haber más cola. No, señores, estaban equivocados, van a continuar las colas.

¿Las colas pasaron factura?

Fueron una de las causas. Pero es que el gobierno no puede hacer más surtiendo a todos los Mercal y todos los Pdval. Lamentablemente en este país tenemos un montón de bachaqueros. ¿Cómo es posible que un litro de leche, que cuesta Bs 150, vayan y lo vendan en Bs 1.500? Eso es lo que quería evitar el gobierno.

¿Y qué pasó en el 23 de enero?

Se dejaron vencer por el estomago. Porque una de las promesas del señor (Ramos Allup) es que se iban a acabar las colas y ahora está diciendo que acabará con los Pdval y los Mercal. ¿Cómo vas a prometer algo que no podrás cumplir?

¿No será que para cumplir con las promesas se necesita tiempo?

No. Él le ofreció al pueblo que toda iba a ser rápido porque él se cree solo.

¿Cree que la oposición tomará alguna medida que beneficie al pueblo?

Honestamente no. Pero igual les hago un llamado para que trabajen para el pueblo, que ante todo tengan humildad y que recuerden que están montados por el pueblo y el pueblo decide. Cuando el pueblo se arrecha, se arrecha. Piense eso.

Los diputados oficialistas están llamando a desconocer a la Asamblea. ¿Esto debería ser así?

Por las acciones que están tomando, sí. Ellos empezaron mal y metieron la pata hasta el fondo. Con el solo hecho de romper la imagen de Bolívar, se terminó de ponchar. ¿Por qué no trabajan bien?

¿Qué es trabajar bien para usted?

Hacer las cosas bien, dejar que los demás opinen y piensen. Yo tengo, aunque sea minoría, 55 diputados con los cuales también tengo que contar porque  ¿si todos ellos levantan la mano y dicen que no? Yo tengo que sentarme a ver qué quieren ellos. Dialogando se hacen las cosas; no con esa agresividad con que han llegado al poder. Si no se ponen de acuerdo, no llegarán las soluciones, llevaremos al país a pique y esto se va a acabar porque el pueblo no va a aguantar.

¿Qué haría el pueblo si no le dan soluciones?

Si eso llegase a suceder, el pueblo debería tomar las riendas y decidir. Lamentablemente tendremos que olvidarnos de la Asamblea y todas esas cosas. Ellos tienen como hambre de poder, lo que han tenido siempre.

Nota publicada en El Nacional 

Tony Carrasco, un trotamundos del periodismo deportivo

Ex futbolista, comunicador social y padre de familia
Tony Carrasco, un trotamundos del periodismo deportivo
Desde 1990 no ha faltado a un mundial o una olimpiada. Habla español, inglés, italiano, francés, portugués y ha hecho algunos trabajos en alemán. No se niega a ninguna experiencia y ahora quiere ser presidente de la Federación Venezolana de Fútbol

Félix R. Gutiérrez Rodríguez  / @felixgr71

No recuerda cuántas entrevistas ha hecho en su vida, pero estima que al menos unas 10.000 ha recopilado en sus más de 20 años de experiencia en medios de comunicación. Sin embargo, Tony Carrasco confiesa que puede sentirse más incómodo, aunque esta no sea la ocasión, cuando el que tiene que responder las preguntas es él. Un zorro viejo de la entrevista no está acostumbrado al traje de caperucita roja, mucho menos cuando con este traje ha vestido a leyendas del deporte como Diego Armando Maradona, Michael Phelps, Usain Bolt y Rafael Nadal.

Una hora y media exacta nos separa de su programa de televisión en vivo “Entrevistas con Tony Carrasco”. Me invita a pasar a su oficina de cuatro metros por cuatro, donde predomina un pizarrón con las tareas de toda la semana y se arrinconan dos computadoras a la orden de su equipo de trabajo.

Aunque teníamos hora tope, sobró tiempo para que él contara gran parte de su vida. Vestido con camisa manga larga rojinegra, se quitó los lentes y, con la serenidad en palabras, inició su relato.

“Yo crecí con el fútbol. Mi abuelo fue socio fundador del Real Madrid y mi papá fue entrenador aquí en el Loyola. Desde el vientre de mi madre estaba dándole patadas a un balón y después empecé a jugar a los 5 años”, cuenta el hijo de dos inmigrantes españoles, Antonio Carrasco Candia y Carmen Candelas.

Su pasión casi genética por el balompié lo llevó hasta la primera división del fútbol nacional, en la cual debutó con el equipo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), casa de estudio donde simultáneamente logró el título de comunicador social.

“La ventaja que yo tenía, como jugador profesional y estudiante de comunicación, es que muchos me invitaban a los programas. Yo jugaba, estudiaba, pero, mientras podía, ya invadía un poco los medios”, recuerda sobre sus inicios en la profesión. Comenzó en Radio Difusora Venezuela y después se estrenó como comentarista deportivo en Venezolana de Televisión.

La primera de muchas
Estando en el histórico canal 8, una oportunidad única hizo coincidir tanto al estudiante como al futbolista profesional en 1990: el mundial de fútbol de Italia. Ese año Carrasco inició su densa carrera como reportero en los grandes eventos deportivos internacionales y se convirtió en el primer venezolano que jugó en el fútbol francés.

“Tenía que viajar para Francia y, aprovechando que estaría en Europa y ya estaba en el canal 8, dije: Bueno, vamos a ver si sacamos una acreditación para hacer una cobertura”, relata el criollo que jugó en el ROS Mentón, de la tercera división gala.

Desde los trabajos especiales en las semifinales y la final de Italia 1990, Carrasco no ha dejado de cubrir un mundial de fútbol o unos juegos olímpicos. Estar al lado de los protagonistas de la historia del deporte se convirtió en su obsesión: “Yo creo que un periodista deportivo tiene que haber pasado por alguna cobertura internacional, a juro”.

A sus casi 50 años, este hombre puede presumir un álbum de anécdotas con seis copas del mundo y siete olimpiadas. Y, por su puesto, ya tiene pasaje para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, pero ahora como productor independiente (PDI), un rol que asumió desde 1998.

El PDI confiesa que 17 años después, las complicaciones, sobre todo económicas, son cada vez mayores. “El canal te da solo el espacio. Tú lo tienes que vender, y pagar absolutamente todos los equipos”, explica sobre el sacrificio que implica ser un trotamundos del periodismo deportivo.

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Testigo de la historia
Pero tanto trabajo ha valido la pena. Carrasco lo sabe. Su legado para el periodismo deportivo en el país es indiscutible. “Hemos estado en todas las medallas olímpicas de Venezuela desde el 92”, dicta mientras se explaya en la silla con sus manos sobre su cabeza. Su mirada parece trasladarse a ese episodio cuando fue el único periodista testigo de la medalla de bronce que ganó la taekwondista Adriana Carmona. Los otros medios prefirieron cubrir la ceremonia de clausura de Atenas 2004. “Lloramos con ella”, recuerda con sus ojos llenos de júbilo.

“No ha habido un atleta venezolano ganador de una medalla olímpica al cual no haya acompañado en su triunfo. Eso es un logro que queda para la historia”, dice con firmeza cuando repasa los momentos inolvidables de sus 25 años de cobertura internacional.

Carrasco puede sorprender a cualquier fanático de los deportes cuando cuenta con quiénes ha estado y en qué momento lo ha hecho. Fue él quien consiguió para Venezuela una última entrevista con Diego Armando Maradona como jugador activo en un mundial de fútbol, en Estados Unidos 1994.

También entrevistó al jamaiquino Usain Bolt luego de que se convirtió en el hombre más rápido del mundo, cuando batió el doble récord olímpico en los 100 y 200 metros planos, en las olimpiadas de Beijing 2008. En China también se topó con el máximo ganador de medallas de oro en la historia de los juegos olímpicos: el nadador estadounidense Michael Phelps. Y fue también en el país asiático donde entrevistó al tenista Rafael Nadal después de ganar su primera medalla de oro con España.

Los encuentros con leyendas del deporte no escapan de la disciplina de sus amores. Carrasco entrevistó al español Iker Casillas cuando su selección ganó por primera vez un mundial de fútbol, en Sudáfrica 2010. El reportero de Meridiano Televisión se llevó como recuerdo un autógrafo del guardameta, quien agradeció el seguimiento que el venezolano le había hecho a “La Roja” desde la Eurocopa de 2004.

Nunca quitarse el “uniforme de periodista” es ley cuando se trabaja: “Tienes que desligarte de la parte de fanático y ser lo más profesional posible. Yo los veo como humanos iguales a uno que se dedican a hacer algo”.

Humano al fin
El contacto con la élite del deporte también implica grandes sacrificios. Carrasco recuerda cuando luego de entrevistar a los protagonistas de la semifinal España-Rusia, en la Eurocopa 2008, perdió, junto con su camarógrafo, el último tren de regreso a Viena. “Literalmente éramos dos mendigos empapados en el andén, con frío, durmiendo allí toda la noche”, cuenta con una sonrisa anecdótica.

Pero fue en los juegos olímpicos de Atlanta 1996 cuando la vida puso a prueba a este profesional de los medios. “Como el varón de mi casa tuve que organizar todo y enterrar a mi papá. Estuve tres días en Caracas y luego regresé a Atlanta para seguir trabajando. ¿De qué te sirve quedarte aquí lamentando una pérdida o llorando si el mundo tiene que seguir?”, se refiere tímidamente a la muerte de su padre.

Sin embargo, su oficio también le ha permitido vivir momentos únicos con los suyos: “Como productor independiente, alquilo un apartamento por 45 días. Si existe la posibilidad de que mi familia vaya, por decirte, los últimos 10 días, nos quedamos una semana más y allí podemos disfrutar. Me los he llevado a China, Alemania, Grecia…”.

Lejos de las cámaras, Carrasco tiene un equipo al que disfruta apoyar en sus momentos más importantes. “Cuando mi hijo (André) tiene un partido oficial, allí sí dejo lo que tengo que hacer por ir a verlo. Afortunadamente son los sábados o los viernes en la tarde. Lo estamos impulsando porque tiene aspiraciones de llegar lejos con el fútbol”.

Romina y Sabrina, sus otras dos hijas, también son unas súper atletas, como su propio padre las describe. “Pero pasa como todo, tengo una chama de 25 años y una que ya tiene su novio formal. Ambas llevan su vida paralela y prácticamente intento ahora llamarlas para que compartan más con uno”, confiesa Carrasco, quien no pierde la oportunidad de hacer una parrilla en familia cuando tiene algún fin de semana libre.

Una vieja espinita
El deporte y el periodismo armaron un binomio en la vida de Carrasco hasta que una situación personal lo hizo colgar los botines. “No dejé de jugar profesional solo por los medios sino que en eso momento tuve decepciones con las directivas de los clubes, las faltas de pago y cómo se manejaba el fútbol”, explica el jugador que acabó su carrera con el Deportivo Italia, donde confiesa que se estaban manejando las cosas “como un fútbol infantil”.

Aquella desilusión, unida a las lesiones que hasta lo marginaron de la selección nacional, lo llevaron a dejar su deporte predilecto y hoy lo impulsa a una nuevo reto: la presidencia de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

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“Es una aspiración de hace 40 años”, expresa Carrasco cuando explica las razones de su postulación para este cargo. El periodista asegura que conoce muy bien la problemática del balompié venezolano y que ha pasado por todas sus etapas. Ahora espera aprovechar este “momento histórico” y crear la denominada “Gran Federación de Fútbol”, un proyecto que busca desarrollar las bases del deporte con “transparencia dirigencial”.

Aunque este nuevo reto implica más trabajo para él, Carrasco confiesa que necesita un respiro: “Me he planteado un año sabático pero las responsabilidades familiares y económicas no me lo permiten. Incluso el público, porque no te puedes desaparecer de repente”.

Viajar para aprender un nuevo idioma o practicar los cuatro que ha aprendido (inglés, francés, italiano y portugués) y dedicarse a proyectos más personales son aspiraciones reservadas para un día que aún no sabe cuándo llegue. “Quiero hacer un alto en algunas cosas. Ahora estoy escribiendo un libro que es una compilación de 25 años de entrevista. Según Carrasco, eso es un trabajo arduo porque están en todos los formatos y requiere mucho tiempo transcribir. Hay que aislarse como los escritores para poder terminar”, expresa un hombre que ha representado el periodismo venezolano en todo el mundo.

Precisamente de la profesión que aprendió en su país tiene buenas referencias de otras naciones: “Fíjate que cada vez hay más periodistas venezolanos en el exterior. Cadenas como CNN, ESPN, Directv cuentan con muchos de ellos y antes eso no se veía. Eso muestra la calidad que hay. Y más que a periodistas, a los locutores nos buscan porque tenemos un acento neutro. Creo que esa ha sido la base para que estén muchos venezolanos afuera”.

Para Carrasco, hoy existen dificultades económicas que merman su oficio: “Veo un poco desgastado, como profesión, al periodismo venezolano”. Por eso lamenta la fuga de talentos: “Tengo la certeza de que muchos se van a ir porque no encuentran en el periodismo un medio de vida que les dé una estabilidad”.

Actualmente hay tantos problemas en el país que “parece banal que tú tengas un análisis muy profundo del deporte cuando todo se está cayendo”, confiesa el conductor del programa televisivo pionero en su estilo: “Entrevistas con el deporte”.

Sin embargo, el norte para Tony Carrasco no cambia: “Yo sigo apostando a mi país, si no, no estaría en este nuevo proyecto, un nuevo programa de televisión, un programa diario de radio y el tema de la FVF que me exige quedarme aquí porque vamos a ganar y llegar a la presidencia. Además yo he logrado mi estabilidad y he podido comprar mi casa. Probablemente mis hijas se vayan, no sé, pero yo voy a continuar aquí. Todavía este país tiene muchas cosas para mejorar, recuperar y seguir adelante”.

Enlaces de interés :

Sitio oficial de Entrevistas con el deporte 

Canal oficial de Entrevistas con el deporte 

Entrevista exclusiva con Tony Carrasco sobre la FVF 

Nota realizada para una actividad universitaria

José Longa, el Guante de Oro de un solo brazo

Historias del deporte
José Longa, el Guante de Oro de un solo brazo
El campocorto ha representado a Venezuela en 14 mundiales de softbol

Fotos: Facebook

Luis Aparicio, David Concepción y Omar Vizquel son unos de los venezolanos más ilustres del béisbol internacional. No es casualidad entonces que también sea Venezuela la cuna de José Longa, otro campocorto que ha brillado por el mundo en la disciplina hermana: el softbol.

A sus 42 años de edad, Longa exhibe un historial digno de un deportista ejemplar. A pesar de no tener su mano izquierda, el pelotero ha representado al país en 14 mundiales y ha sido reconocido con 11 Guantes de Oro por su magistral defensa.

El nativo de Caracas es uno de los fundadores de Bandidos de un solo brazo (Selección de Venezuela), un equipo de softbol para personas con discapacidades en sus miembros superiores. Desde 1996 esta institución venezolana, pionera en Lationamérica y la segunda en el mundo en su estilo, ha alentado el sueño de cientos de personas con diversidad funcional y los ha llevado a la palestra del deporte mundial.

Longa, capitán de esta selección venezolana, agradece las oportunidades que le ha dado el deporte. Creció entre guantes, bates y pelotas.“Jugaba de todo. Me crié en una gran parroquia. En Caricuao, si no juegas, no te dejan salir. Gracias a Dios fue una época bien sana y uno supo aprovecharla”, comenta con nostalgia sobre sus inicios.

El también profesor de educación física recuerda ese fanatismo por el béisbol que le inculcó su padre, Remigio Longa, desde muy pequeño. “Hoy se lo agradezco mucho. Él me lanzaba la pelota contra la pared y yo tenía que tratar de ponerme el guante lo más rápido que pudiera en mi brazo izquierdo. La pelota me golpeaba en la cara y a mi me daba mucha rabia, mucha indignación”, relata el
campocorto que hoy se luce con fantásticas atrapadas en el terreno de juego.

Para el pequeño amante de los deportes, su discapacidad de nacimiento lo impulsó a destacarse sobre el resto de sus contemporáneos. “Ellos dirían: si yo tengo dos manos y él solo una, ¿cómo va a ser mejor que yo? A mi cualidad, yo le saqué provecho”, explica el también jugador de basquet.

“En baloncesto viajé a Juegos Nacionales, representé a Distrito Capital durante muchos años. La prensa estuvo muy pendiente de mí porque era el único niño que tenía una discapacidad y lo hacía bien”.

Las prácticas paralelas de estas dos disciplinas, condicionaron el futuro de Longa. Con solo 16 años, tenía todas las condiciones para ser firmado por un equipo de Grandes Ligas, pero una lesión jugando baloncesto le impidió presentarse el día de las pruebas para la franquicia de los Atléticos de Oakland.

Sin embargo, el joven atleta no se frustró porque “el tiempo de Dios es perfecto”; la vida le ofreció otra gran oportunidad con Bandidos de un solo brazo, conjunto con el que ha recorrido “todo el mundo” y asegura haber vivido más alegrías que tristezas.

“Hoy día estoy más alegre porque hay más organizaciones que han surgido de nuestro equipo”, cuenta un orgulloso Longa haciendo referencia a Gigantes de Anzoátegui, Bandidos de Lara, Potencia de Aragua y Estrellas de una sola mano, parte de ese legado de una institución que lleva 18 años haciendo historia.

Fuera del diamante de juego, el campeón mundial también busca inspirar a las personas más necesitadas. “Siempre pensé que si los grandeligas tenían fundaciones, por qué José Longa, que ha representado dignamente a Venezuela y con una sola mano, no puede tener su propia fundación”. La institución que lleva su nombre dicta clínicas de béisbol a jóvenes y hace jornadas para donar juguetes en hospitales nacionales.

En su casa, también ha conformado un gran equipo. Longa lleva 15 años de matrimonio con su esposa y es padre de tres niños que quieren seguir su ejemplo. “El mayor, que juega béisbol, está buscando una oportunidad afuera”, explica sobre Abraham, su hijo de 18 años.

Actualmente, el campocorto venezolano se prepara para el mundial de los Bandidos de un solo brazo, que se celebrará el próximo 13 de julio en Santo Domingo, República Dominicana. Los venezolanos esperan reeditar el título que consiguieron en su última participación en 2013, cuando derrotaron 27-24 a los dominicanos en un maratónico juego que duro casi seis horas.

Longa espera con ansias esta nueva oportunidad para lucirse sobre el terreno de juego. Aunque asegura “que los carnavales ya están pasando”, refiriéndose a su edad, el criollo no descarta un nuevo título ni otro Guante de Oro.

Allí, donde siempre inscribimos el nombre de los grandes de nuestra “pelota”, habrá que reservar un lugar para un pelotero de talla mundial: José Longa, que lo ha ganado todo y con un solo brazo.